El orfebre comienza por fundir la plata en un crisol colocado sobre el fuego, antes de verter el metal fundido en la lingotera, colocarla sobre el yunque, llamado localmente zabra, y comenzar a martillar para darle la forma deseada a la joya.
En la fabricación de pulseras, el artesano le da una forma convexa al metal por fuera, utilizando una herramienta y un martillo específicos.
El orfebre incrusta decoraciones sobre la cara de la pulsera utilizando una herramienta llamada Marchem, luego rellena las cavidades resultantes de este proceso con una resina roja o negra llamada Asanyo. Finalmente, el artesano utiliza una lima para afinar el metal y darle a la joya el aspecto deseado.
En cuanto a la fabricación de la ajorca de tobillo (juljal), valiosa joya en la sociedad saharaui, ésta requiere técnicas especiales, ya que el orfebre primero llena el molde con tierra para imprimir en él la huella del adoo que quiere hacer, para luego fundir la plata en el crisol y verterla a través de una hendidura especial en el interior del molde. Una vez enfriado el metal fundido, el artesano abre el molde, extrae la ajorca, la decora y la lima para obtener los niveles deseados de color, brillo y textura.