El yacimiento arqueológico de Banasa

El sitio Banasa se encuentra a unos 17 kilómetros al oeste de la ciudad de Machraa Belksiri, en el corazón del valle del Gharb, en la orilla izquierda del río Sebú, antiguamente navegable según afirma Plinio el Viejo (año 70 d. C). Las primeras excavaciones arqueológicas desarrolladas en el lugar permitieron descubrir una serie de utensilios elaborados con sílex y confirmaron la existencia humana en el lugar desde la prehistoria. Además, el descubrimiento de una serie de ánforas, luminarias y joyas fenicias permitió deducir que este centro mantenía relaciones comerciales con otros sitios del Mediterráneo desde el período fenicio, es decir antes del siglo V a. C, y que continuaron luego durante el período púnico. A partir del siglo IV y hasta el siglo I a. C, se construyeron en el sitio talleres de alfarería que producían ánforas y utensilios cerámicos de baiz rojo y colorados, y otros similares a la cerámica griega, mientras las construcciones más antiguas del lugar son hechas de piedra seca y datan del siglo III a. C. Las ruinas y el diseño urbanístico manifestado en la plaza pública permiten deducir que la ciudad mauretana se hubiera convertido, entre los años 33 y 27 a. C, en la colonia romana conocida con el nombre de Yulia Valentia Banasa, aunque lo descubierto por ahora no ofrece resultados concluyentes. Con el inicio del imperio de Marcos Aurelios, Banasa se convirtió en una colonia aureliana y conoció un período continuo de prosperidad hasta el año 285 d. C, fecha de la retirada romana de todo el territorio situado al sur del río Lucus. Unos utensilios y objetos cerámicos descubiertos recientemente en el lugar y que datan de siglo IV d. C atestan que Banasa siguió habitada después del retiro de la administración romana e incluso en la época islámica (siglo XII), aunque más tarde el sitio se convirtió en un santuario que acoge tres mausoleos de los cuales el más importante es él de Sidi Ali Buynun, que sigue recibiendo la visita de muchos adeptos. Componentes del sitio Las excavaciones realizadas en el sitio entre 1933 y 1956 permitieron descubrir huellas humanas de la época mauretana y edificios construidos en la época romana, mientras las excavaciones franco-marroquíes se centraron en las termas con sus diseños murales y en el barrio sureño, y permitieron desvelar datos nuevos sobre la historia de la ciudad y descubrir importantes objetos de cerámica. La ciudad romana se organizaba en calles perpendiculares, una plaza céntrica con dos módulos al este y al oeste, un templo con seis salas al sur, un tribunal al norte y unas murallas levantadas en el siglo II d. C. Por otro lado, el barrio sureño fue construido según otros criterios, siendo compuesto por una serie de edificios públicos, tales como el templo sureño y el almacén de granos. Mientras el barrio oeste, atravesado por la vía principal, se caracteriza por sus casas lujosas con sus columnas y pabellones, una de ellas es la mansión de Venus decorada con mosaicos de diferentes diseños como el mosaico de Venus. Junto a la vía principal y el barrio público se situaban varias tiendas y talleres de artesanía. Al norte de la plaza pública, otros módulos fueron construidos en forma perpendicular y acogían talleres artesanales, panaderías y molinos de aceite de oliva. Por otra parte, las casas del barrio norteño marcadas por sus columnas, como la casa de Masilom, y el zoco tenían suelos decorados con mosaicos de diferentes colores. Las termas públicas de la ciudad de Banasa tenían un diseño similar al de las otras termas romanas, y son monumentos de gran importancia por sus diseños murales, sus mosaicos y sus pinturas murales. Los objetos arqueológicos descubiertos en el lugar, así como los mosaicos, las estatuas, los utensilios cerámicos y las joyas constituyen un conjunto importante de las colecciones conservadas hoy en el museo arqueológico de Rabat, mientras que las excavaciones recientes efectuadas en el barrio sureño de Banasa revelaron vestigios de casas y hoos de piedra seca que remontan a la época mauretana. Además, se descubrieron diferentes e importantes objetos arqueológicos como vajillas cerámicas de baiz rojo y coloradas y ánforas que datan de la época entre el siglo VI y el siglo I a. C. Obras de restauración y rehabilitación En el marco de la política adoptada por el Ministerio de Cultura para restaurar y rehabilitar el patrimonio arqueológico a nivel nacional, el Conservatorio del Patrimonio de Banasa y Tamusida (Dirección Regional de la Cultura en Kenitra) lanzó entre 2009 y 2011 obras de restauración y rehabilitación de una parte de la plaza pública romana en el sitio Banasa. Se trata de las primeras rehabilitaciones desde el descubrimiento del lugar durante las excavaciones desarrolladas entre 1930 y 1950. Las primeras obras de restauración trataron de reforzar las columnas y los suelos de la plaza pública y rehabilitar la puerta occidental del foro y la puerta principal del tribunal romano, así como las murallas exteriores, las escaleras del templo y del matadero y las tres salas situadas en la parte occidental del templo. En 2016, las obras se centraron en restaurar partes esenciales de las termas famosas por sus diseños murales, poniendo como objetivo proteger este monumento único que todavía conserva la mayoría de sus pinturas coloradas que necesitan una intervención especial. Estas obras constituyen parte del plan trazado por el Conservatorio de los sitios de Banasa y Tamuda para rehabilitar los edificios arqueológicos y abrirlos al público, a la vez que sensibilizar la población local y los actores de la sociedad civil de la importancia de participar en la protección de este patrimonio cultural e histórico, con vistas a integrarlo en itinerarios turísticos regionales y nacionales y convertirlo en un activo a favor del desarrollo local.