Las referencias históricas y los hallazgos arqueológicos confirman que la ciudad de Safi contaba con una gran producción de alfarería, al menos desde la época almohade. A lo largo de los siglos, los artesanos guardaron y desarrollaron las técnicas y convirtieron la ciudad en un centro importante de la alfarería y en capital de la provincia que contaba con unos 4500 artesanos que vivían del oficio.
El arte de la alfarería sigue siendo un patrimonio ancestral en Safi, que atrae turismo y constituye un recurso de vida para muchos artesanos, instalados especialmente en los barrios de Tal Al Fajarin, Ued Chaaba y Kariat Al Fajarin, siendo cada uno encargado de una parte del proceso: (Dakak) prepara la arcilla, (Tarab) la mezcla con agua, (Lwalbi) moldea los objetos, (Zlaychi) los esmalta, (Zwak) pinta y oamenta y (Frai) se encarga de poner los objetos en el hoo.
Tras encontrar la arcilla adecuada, se procede a varias etapas antes de moldearla en forma de vajilla. Se seca al sol, se alisa, se blanquea con producto especial, antes de exponerla nuevamente al sol y meterla en el hoo.
Después de poner el objeto una primera vez en el hoo, se pinta con cinco colores principales que son el blanco, el azul, el verde, el amarillo y el marrón, antes de esmaltarlo y devolverlo más tarde al hoo para dotar el esmalte de brillantez metálica y acentuar los oamentos.
Con estas técnicas desarrolladas, los artesanos de Safi fabrican macetas, vajillas y vasijas, además de otros productos como candelabros, tinteros e incensarios, y también otros diversos productos de decoración.